martes, 27 de agosto de 2013

:o

"Los artistas de todos los tiempos han hecho el descubrimiento de que en la brutalidad reside cierta fuerza y de que no todo el que quiere puede ser siempre brutal "
Nietzsche.

Para mil veces

Este es un  texto que arranque de una revista  hace algunos años  lo tenía suelto entre papelado , pero en algún momento me acompaño en mi soledad así que merece la pena pasarlo aquí en mi blog  espero que también lo disfruten 

Para mil veces  (crisis existencial)
Una madrugada  saturada de insomnio mental, mi adormilado  instinto hizo suyas algunas palabras que no entendí por completo, un ángel confundido  que bailaba sobre el viento, escribía con delicadeza un mensaje  de tristeza, de amor, de recelo un poema trágico tomó forma de mujer, de hombre, de estirpe, de extraños nombres, anonimatos, bellos recuerdos, adversos momentos;  como el más pulcro lienzo pudo retratar  en un instante mi vida, mi fe, mi pensamiento; tal vez solo fue la muerte, el ateísmo y la estupidez de la gente.
Entre gritos a escondidas, disimilado  entre palabras, confundidas, quizá influidas por mensajes codificados , incitado a ser escrito por tus manos, pero ideado por algún atarantado habitante del abismo; como haya sido, a este loco que habita y deshabita el mundo, que entre conceptos pierde la verdad que siempre duele, la mentira que guía su universo, la estupidez que ha dejado en su camino y que siempre sirve de argumento, la locura que encontró en el sur y disimula en su comportamiento ; la confusión que escuche   parecía ser más bien un reclamo, la maldición que nunca empleo  apareció entre anagramas cientos de veces  sus palabras  eran simples y en mi inspiraron pensamientos:  ella preguntaba con simpleza y esperaba  respuestas muy complejas, ella escribe con simpleza  y lee rebuscadas consecuencias, en su crisis existencial  habitada con la nada así se expresa:
Su lamento me hizo volver la mirada, ¡ahora que me pasa? Escucho entre murmullos; ¡otra vez lo mismo! Acentúa insistente; siento que algo me falta, me siento rara fuera de… no pude evitar formular una sonrisa irónica y de sus propias palabras, rescate un sentimiento que  nada tenía que ver con la soledad; ¡Quién soy?, ¿Qué hago aquí? Ella es nadie, aunque haya logrado abarcar el universo, ella es todo, aunque la idea de ser un error jamás se aparte  de su mente;
¿Eres tú quien te llevaste una parte de mí? ¿Será eso? ¿Una parte de mí se fue contigo, y ahora me quede incompleta? Por supuesto  este reclamo está muy lejos  de los oídos  de único culpable, por supuesto  la idea de llegar a su corazón sea su único objetivo; sin embargo ella también está lidiando una batalla consigo misma, ella parece estar siendo estrangulada  por sus propios respiros, la vida se escapa por la caricia que dejaron sus colmillos, la sensibilidad que rodeaba la cerviz ahora es solo  un mural donde algunos pintaron su pasión, tu complacencia y algunas promesas que el tiempo se encargara de  borrar .

 El escudriño  de sus palabras no he terminad, y he llegado al punto  en el que me siento confundido, más que insignificante y un poco intrigado, las crisis existenciales  se repiten así mismas y se multiplican por si solas; si bien, tengo claro que  pasa mil veces, ¿Por qué siempre volvemos a creer? ¿Sera la bondad, la esperanza  o la estupidez   lo que hace que no podamos transformar ese pensamiento? Toda la vida he lidiado con la derrota  muchas veces ajena, algunas veces propia y aun así, no dejare de elevar con orgullo mi copa  para brindar con el universo  y en honor de Dios o Semidiós  adverso; mis formas de recibir consuelo  son muy similares  a las de ella, todas mis preguntas se parecen tanto, todos mis reclamos están flotando en su inteligencia  tocan con crudeza sus manos   y arrebatan los besos que he depositado en sus labios;  absolutamente  todas las personas que han llegado a mi vida me han arrebatado  un pedazo de la poca esencia, algunas supieron ser justas y dejaron algo a cambio. No podre borrar de mi compendio  aquellos sueños perfectos, esas ilusiones perdidas, las pesadillas  adoptadas, los escalofríos fingidos, los momentos en los que mire  con odio y con amor los ojos de alguien, no  podré  borrarlo nunca, y espero olvidarlo tampoco, “que hay algunas personas  que roban esencia, pero que dejan a cambio la vida del universo entero”.
Pero, ¿Eso como puede ser? Me  interrogaba en el fondo; ella y sus palabras  discernían en lo mismo, “No, eso no puede ser, yo sigo aquí, conmigo, solo yo, tú en otra parte  con otra persona” Sonreí  nuevamente, aunque esta vez la ironía trasmuto en sorpresa, como dos personas  podían pensar los mismo?, ¿cómo parecían hacerlo al mismo tiempo? ¿Cómo dos esencias  parecían estar “conectadas”? ¿Por qué  no puedo confiar ni en mis propias palabras?, ¿Por qué estando solos  nos sabemos guarecidos por alguien? ¿Porque estando con alguien  no dejamos de sentirnos  por la soledad acompañados?; eso siempre será un absurdo, no dejara de ser por un instante ridículo; todo está bien, ¡todo bien¡. Exclamamos al unísono;  ¡Que puede estar mal? Pensamos tras correr un instante; Solo es mi mente  que juega conmigo, o es como siempre un capricho que escupen las fauces del intelecto, miles de historias  disimiladas en poesía, miles de lamentos  desterrados por el cierzo, miles de conceptos arrebatados del pasado, ¿plegarias o reniegos?, no dejaran nunca de ser  sueños salivados por algún santo, o pesadillas  babeadas por un fiel demonio; ideas confusas atestadas de hombre y mujeres y momentos, fantasías y realidades que murieron ( o morirán) en las sombras de  entendimiento…   
Juan Manuel Móran Sánchez

viernes, 23 de agosto de 2013

“Los animales no sufren un holocausto metafórico”, texto de Walter Bond.

18 de Agosto del 2010
Mi nombre es Walter Bond y actualmente estoy encarcelado en la prisión de Golden, Colorado, por mi presunta relación con acciones del Frente de Liberación Animal. Los medios de comunicación han hecho todo lo que han podido para demonizarme y desacreditarme. Aunque no es de extrañar, ya que los activistas por la liberación animal suponemos una amenaza para el status quo y los negocios sangrientos que ellos apoyan. Por ello, cualquier activista que realmente se opone a esta malicia mecanizada tendrá que enfrentarse a la intimidación de las fuerzas gubernamentales y a la persecución.
Sigo indoblegable e imbatible en mi deseo de vivir en un mundo libre de abuso animal y explotación. Y por esta razón me gustaría dedicarle unas palabras tanto a quienes me apoyan como a mis enemigos. Soy vegano y straight edge. Lo he sido durante 15 años y lo seguiré siendo hasta el día en que me muera. Aunque espero no pasar muchos años en prisión, nada que el gobierno de los Estados Unidos me pueda hacer será comparable con el holocausto diario que sufren los animales en el nombre de la comida, la ropa, la experimentación de productos y el entretenimiento. Y os aseguro que no es un holocausto metafórico. Lo he visto con mis propios ojos. Cuando tenía 18 años (ahora tengo 34), trabajaba para una empresa que construía mataderos en el Medio Oeste. Nunca podré olvidar los horrores que allí presencié. Así fue como me convertí en un activista por los derechos de los animales.
A quienes me apoyan
Haced lo que podáis para crear conciencia sobre la situación de los animales encerrados en granjas, del medio ambiente y de los impactos éticos de la explotación animal, así como del impacto positivo del veganismo. Tener mayores conocimientos sobre estos temas que la mayoría de la gente y no scarlos a la luz es complicidad. Por favor, no seais cómplices en el holocasuto contra los animales y la tierra.
A mis detractores
Echad un vistazo a lo que estáis defendiendo. Si creéis que no hay nada de malo en usar y explotar animales, id a un matadero y observad con vuestros propios ojos lo que pasa tras esos muros. Si no podéis digerir vuestra comida mientras veis cómo se produce, entonces es que comer carne, claramente, no está bien. Solo porque como seres individuales o como sociedad tengamos la habilidad de explotar animales, eso no nos da derecho a hacerlo.
Hubo un tiempo en el que se aceptaba que los hombres explotasen a las mujeres, y las personas que se opusieron a esto fueron tachados de criminales. Ahora las mujeres pueden votar, leer y trabajar.
Hubo un tiempo en el que era legal poseer humanos como esclavos, y quienes se opusieron fueron golpeados, encarcelados y asesinados. Ahora ese nivel de racismo es impensable.
Hoy en día, los animales son los oprimidos, y las excusas para usarles a nuestro antojo son las mismas que daban los dueños de esclavos humanos. Esas excusas son igual de poco válidas cuando se aplican a la esclavitud y la explotación de animales.
Saludos cordiales,
Walter Bond
Walter Bond # P01051760
PO Box 16700
Golden, CO 80402-6700 U.S.A

fuente http://lacizallaacrata.nuevaradio.org/?p=308 

Walter Bond


Walter Bond es un anarquista, vegano y straight edge de Estados Unidos. Durante toda su vida ha luchado contra el abuso de los animales y la cultura de las drogas en Estados Unidos. En 1998 cumplió una sentencia por quemar un laboratorio de metanfetamina de un narco que le vendía droga a uno de sus hermanos.
Ahora, desde el 10 de Agosto del 2010 Walter se enfrenta a una condena por su participación en una acción del Frente de Liberación Animal, bajo el seudónimo de “Lobo Solitario”. Este operativo conocido como “Lobo Solitario” se hizo notar entre la primavera y el verano del 2010 en Denver y Salt lake City, cuando bajo ese nombre fueron reivindicadas diversas acciones: el incendio en una fábrica de productos de piel de oveja, otro a una peletería llamada Tandy (comunicado de las dos anteriores) y a un restaurante de paté llamado Tiburón.
El propio hermano de Walter alertó al FBI de que su hermano estaba detrás de aquellos ataques. Cuando Walter se encontraba de visita en Denver, su hermano ayudó a realizar una misión encubierta de la policía, llevando, parece ser, un micro oculto con el que poder captar pruebas contra Walter. Walter fue detenido en Denver y se encuentra en la cárcel de Jefferson County, en Golden, Colorado, en espera de juicio, (ver : Walter Bond sentenciado a 5 años en prisión. )
Recientemente Walter a asumido la responsabilidad de ser el Lobo Solitario de FLA y en la carta que sigue habla de aquello.

Desde Golden, la prisión de Colorado / 5 de Diciembre del 2010

Desde Golden, la prisión de Colorado / 5 de Diciembre del 2010
El 30 de Abril del 2010, a las 3.30 de la madrugada quemé la fábrica de piel de oveja de Denver, Colorado hasta convertirla en cenizas. Lo hice siguiendo de manera estricta las reglas de actuación del Frente de Liberación Animal, asegurándome de no dañar a ningún ser vivo al mismo tiempo que causaba el mayor número posible de pérdidas económicas a un negocio relacionado con la explotación animal. Usé el seudónimo de “Lobo Solitario” en mis comunicados a la prensa, sabiendo incluso que hacer aquello podía facilitarle el trabajo a las autoridades a la hora de relacionar mis acciones. Lo hice por una razón específica en la que profundizaré en este mismo artículo un poco más adelante, pero por ahora, dejadme que eche la vista atrás y os explique como terminé uniéndome al Frente de Liberación Animal.
Mis comienzos en el movimiento por los derechos de los animales tuvieron lugar hace unos 14 años. Solía poner panfletos sobre vivisección, veganismo, granjas factoría, y otras formas de abuso animal en los parabrisas de los coches y en tablones de anuncios. Me entusiasmaba poder educar a la gente. Había trabajado construyendo mataderos, así que creía que si todo el mundo era consciente de lo que yo había conocido en esos sitios se harían veganos. Tras un año de panfletear muchísimo, mi activismo se vio interrumpido por una condena de cárcel relacionada con un incendio (aquél delito no tenía relación con la liberación animal, pero también procuré no dañar a ningún ser vivo). Durante los 4 años que duró mi encarcelamiento estudié sobre los derechos de los animales, el biocentrismo, la filosofía, historia del mundo, evolución, religión, mitología, ley, movimientos por la justicia social, política, sociología… Leía cualquier cosa que cayese en mis manos y fuese no ficción.
En cualquier caso, tras mi salida de prisión y al terminar mi libertad condicional, me mudé a Denver, Colorado, la ciudad donde había pasado mi adolescencia. Tenía un par de buenos amigos que aún seguían por los suburbios del norte, y también una tía y algunos primos que vivían allí. Era el año 2003. Ya había asumido que no era falta de educación lo que hacía que continuase la crueldad hacia los animales, ya que varios grupos de activistas habían hecho públicos muchísimos vídeos donde se evidenciaba la crueldad de los laboratorios de vivisección, de los mataderos,… Tampoco era un problema relacionado con la distribución de estas imágenes. Con el crecimiento meteórico de Internet, cualquiera que quisiese saber que había tras la producción de su “comida” podía encontrarlo con tan solo pulsar un botón.
He hablado con suficientes personas como para darme cuenta que no dentro de todo el mundo hay un vegano que se preocupa por los seres vivos. Hay un montón de gente a la que los animales no les importan una mierda, tan solo tienen ciertos fetiches con los perros y los gatos, o les importan solo hasta el punto de no querer ni oír hablar de dejar de comer los cadáveres de animales asesinados. Durante ese tiempo me topé con mucha gente que estaba más indignada porque estuviese sacando esos hechos a la luz, que por los hechos en sí mismos. Aparentemente, si tu apoyas la muerte y la esclavitud tres veces al día no hay problema, pero si yo hablo sobre ello, entonces soy un gilipollas. Decidí volcar mi atención en los propios animales.
No puedo dar muchos detalles sobre aquellos años, ya que salvar animales de la tortura y la muerte está considerado como un acto de terrorismo por el gobierno de los Estados Unidos. Pero os diré algo: cuando asumes el riesgo de salvar a un animal de una muerte horrible y le miras a los ojos y ves su gratitud y su amor, eso te cambia. Ese mismo día te conviertes en una persona mejor y de nuevo eres capaz de distinguir entre lo que está bien y lo que está mal con la misma sencillez con que lo hacías cuando eras un niño.
Empecé a relacionarme con la comunidad vegana local. Me invitaron a una reunión en la que, inmediatamente, me sentí fuera de lugar. La comunidad vegana de Denver tenía una diversidad similar a la de un congreso del Ku Klux Klan. Había estado trabajando a tiempo parcial con una organización abolicionista por los derechos de los animales, cuyos principales objetivos eran la promoción del veganismo y la información sobre los animales de granja, especialmente los llamados de “cría al aire libre” o “cría sin jaulas”. La noche iba avanzando y muchos de aquellos hipócritas empezaron a dejar volar sus opiniones, debido a las cantidad de cerveza que habían ingerido. Lo siguiente que sucedió fue una especie de patética reunión de citas rápidas, donde todo el mundo se puso en círculo y muy brevemente se presentaban a sí mismos, decían en que trabajaban y contaban qué hacían por los animales. Nunca había asistido a una muestra de egoísmo intelectual similar.
Llegó mi turno, y mencioné mi postura contraria al negocio de la “cría al aire libre”. Enseguida empecé a notar las miradas extrañas y a oír comentarios sobre que la cría al aire libre era “un paso en la dirección correcta” y que “Roma no se construyó en un día”, incluso oí a alguien decir, “yo soy vegano, pero me alegro de que los que comen carne tengan ahora una alternativa compasiva y libre de crueldad”. A lo que respondí “no puedo creer estar oyendo a un grupo de veganos promoviendo el uso de animales”. Tras esto, comenzó una enorme discusión y yo me fui de aquél encuentro con la firme determinación de sacar a la luz la realidad sobre la “cría al aire libre” y de educar a todo el mundo de nuevo. Solo que esta vez con más entusiasmo y vigor que nunca.
Comencé a repartir panfletos por todo Denver sobre la “cría al aire libre”, también los dejé en miles de limpiaparabrisas, hasta que mis dedos se llenaban de llagas de levantar y bajar aquellos cacharros. Puse mesas informativas en un montón de eventos y hablé con cientos de personas. Fui a un montón de conciertos de punk y hardcore a intentar reclutar a más jóvenes. Comencé a sentar las bases de un grupo al que llamé V.F.L (Vegan for life-Vegano de por vida). Resumiendo, hice todo lo que estaba en mi mano para dar fuerza, motivar y promover la liberación animal, incluso en el trabajo. En aquél momento yo era gerente de alimentos a granel en una tienda local de comida sana. Llevo la palabra “VEGAN” tatuada en el cuello, y hablaba con cualquier cliente que me preguntaba acerca de ello, y os aseguro que eran bastantes.
Durante algún tiempo tuve un blog en el que escribía artículos y trataba de revivir y revisar la filosofía vegana hardline. Pero cuanto más hacía, más crecía mi frustración. La gente con la que hablaba cuando ponía mesas informativas escuchaba todo lo que les decía sobre vacas siendo violadas para conseguir leche, sus crías asesinadas para hacer ternera, sobre como esas mismas vacas acababan finalmente siendo asesinadas para hacer hambruguesas y cuero. Esa misma gente, después me miraba, sin haber comprendido nada y me decían “tío, yo no podría dejar el queso, macho. El queso está tan bueno…”. A veces volvía a los sitios donde había dejado mis panfletos para encontrar que la mitad de ellos habían sido tirados al suelo.
Toda la gente metida dentro del punk rock pensaban que comer carne estaba bien, siempre que la sacasen de un contenedor de basura, y la gente del hardcore y los straight edges estaban más interesados en practicar pasos de baile y jugar a videojuegos que en poner en práctica sus creencias. Me quemé de todo aquello.
Los nuevos amigos con los que tanto me había gustado hablar sobre lo bien que hacíamos por ser veganos y lo equivocado que estaba el resto del mundo y bla, bla, bla, bla… Me quemé de todo, me cabreaban tanto los veganos pretenciosos como cualquier otra persona. Durante unos meses lo único que hice fue trabajar y poco más. Me deprimí, me sentía marginado e inefectivo. Comencé a soñar despierto en el trabajo con lo que podría hacer si no tuviese miedo, si no tuviese nada que perder. Si aquello ocurriese podría ser un miembro del movimiento clandestino, podría ser un activista del Frente de Liberación Animal. Cuanto más pensaba en aquello, más contento me ponía. Y un día, en el trabajo, una idea golpeó mi cabeza: qué mejor momento para hacer las cosas que el presente. Dejé mi trabajo y mi vida normal.
Lo primero que supe fue que trabajaría solo. Conocía y había estado con diferentes activistas locales y no había ninguno de ellos al que considerase apropiado para aquello. Lo siguiente que supe es que lo haría a lo grande. Con la represión que el gobierno aplica actualmente a cualquier campaña efectiva por los derechos de los animales, me decidí a ir a por todas. Si me van a coger y a llamarme terrorista por romper la vidriera de un McDonalds, pensé que entonces debería pensar a lo grande.
Elegí la fábrica de piel de oveja de Denver por dos razones. La primera era porque hacían un montón de dinero vendiendo pieles. Los animales sufren y mueren para que la gente pueda tener una cómoda y bonita funda para el asiento de sus motos. En mi opinión, no son mejores que los nazis que hacían jabón y artesanía con los cadáveres de los judíos. La segunda razón era porque el sitio parecía bastante inflamable. Nunca divulgaré como lo hice porque no es importante, pero donde hay un deseo, hay un modo de realizarlo.
Después de que todo estuviese dicho y hecho, ¡me sentí genial! Había destruido un centro de explotación animal y le había costado a la industria medio millón de dólares. Usé el nombre de “El lobo solitario del F.L.A” en los comunicados a la prensa para transmitir a mis hermanos y hermanas del F.L.A de todo el mundo (sean quienes sean) el poder de actuar solos. Quería que todo el mundo supiese que una sola persona puede conseguir un montón de cosas.
Desgraciadamente, me cogieron a causa de un chivato. Lo que más pena me da es haber confiado en esa persona. Pero los principios aún perduran. Todo lo que hicieron fue manipularme para decir que mi campaña de tres meses me había costado 150 dólares, mientras que a los explotadores de animales les había salido por tres cuartos de un millón de dólares.
El 11 de Febrero del 2011 seré sentenciado. Sea cual sea la sentencia que me impongan, solo será un tercio de mis tribulaciones. Todavía tengo que enfrentarme a otros cargos en Utah. Los abogados de los Estados Unidos quieren que la gente piense que el Frente de Liberación Animal, y yo en particular, somos terroristas. No soy un terrorista, y el F.L.A no es una organización terrorista. De hecho, ni siquiera es una organización. El F.L.A es cada vegetariano o vegano que no pone en riesgo ninguna vida y decide, de manera ilegal, liberar animales y/o causar daños económicos a aquellos que se aprovechan del uso y el abuso de animales. Desde su creación en 1976, ningún humano y ningún animal ha sido dañado, más bien todo lo contrario. Miles de vidas han sido salvadas y miles de explotadores de animales han sido parados. Un terrorista es una persona o grupo que elige como objetivo, y asesina seres inocentes para crear el pánico e instaurar el control mediante el miedo.
El 30 de Abril, a las 3:30 de la madrugada mi vida cambió. Me había hartado de ver empresas basadas en la muerte continuar sus negocios sin problema y decidí hacer algo drástico con respecto a ello. Estoy orgulloso de haber actuado en nombre de aquellos que no pueden defenderse a sí mismos. Puedo mirar en lo profundo de mi corazón y saber que no les fallé y que hice todo lo que pude. Y creedme, cuando vives en una jaula es todo lo que esperas que alguien haga por ti. Liberación animal, ¡cueste lo que cueste!
- Walter Bond.
 

sábado, 17 de agosto de 2013


Siniestro :D


"Resistir para existir"

Soy anarquista.
No soy el típico moderno políticamente correcto anarquista.
Tampoco soy un anarquista retórico.

Leer kilos de información sobre las diferentes facciones del anarquismo nunca me ha interesado demasiado. Soy un insurgente, un opositor. ¿Por qué? Porque nací así. Cuando estaba en educación infantil, mi profesora Ms. Whirly habló con mi madre. Recuerdo que le dijo algo sobre que yo era un jovencito brillante pero que tenía serios problemas con la autoridad y que eso podría traerme problemas algún día. Así fue.

Me di cuenta de que en la escuela no quieren que seas un “jovencito brillante”. El cuestionamiento es el enemigo de las escuelas de primaria y secundaria, donde adoctrinan a la juventud. Mientras mis profesores hacían preguntas y toda la clase respondía al unísono, yo me sentaba al final de la clase y leía sobre dinosaurios, mitología y astronomía. Me daba esperanzas pensar en tiempos y lugares pasados que existieron lejos de aquí… lejos de la educación aria de Iowa… tiempos y lugares donde los humanos no eran el centro de todo el universo. Afortunadamente mis padres no eran para nada convencionales. Mi padre era mitad inglés, mitas músico bohemio y mi madre era una puertorriqueña de sangre caliente que creía en los poderes místicos de la tierra, los animales y la naturaleza. Mi abuelo por parte de padre murió en la segunda guerra mundial luchando contra los nazis y mi padre siempre fue reticente de los gobiernos desde aquello. También era ateo y muy anti racista.

Algo que siempre me encantó de mis padres es que nunca se conformaron con la idiotez que les rodeaba y que siempre me permitieron formular mis propias opiniones. Nadie en casa iba a la iglesia, y no me hacían ir a los boy scouts ni nada de eso. La única regla en nuestra casa era que aprendieses a tocar un instrumento. Yo elegí la batería. Cuando tenía 7 años aprendí a tocar “Cocaine” de Eric Clapton y el éxito de los 50 “Johnny be good”. La música se convirtió en el amor de mi vida. La música y la resistencia.

Cuando tenía 10 años, mis padres se divorciaron y yo me quedé con mi madre en Denver, Colorado. Vivíamos en un dúplex, con mi tía, su novio, mis abuelos, tres primos, y un desfile constante de amigos de la familia. ¡Todo un shock cultural! En cualquier caso, estreché lazos con mi primo Eric. Él era cinco años mayor que yo y vivía en el sótano. Eric hacía lo que quería y estaba a su aire. Cada vez que venía un chico con los pelos de punta o con tatuajes, saludaba tímidamente y se bajaba al sótano con Eric. Por supuesto mi madre y mi tía no querían que yo bajase allí con ellos. “Deja a los chicos más mayores solos”, solían decirme, aunque no servía de mucho.

La primera ocasión en la que me quedé sin supervisión de un adulto aproveché para bajar las escaleras. Era el sitio más increíble que mis jóvenes ojos habían visto nunca. Sonando en el tocadiscos estaban los Dead Kennedys. Sonaban como los Beach Boys pero a toda pastilla. Había posters y cosas loquísimas colgadas por todas partes. Pentagramas, el símbolo de la A circulada, escritos crípticos… estaba enamorado.

Mi primo me presentó a sus amigos, todos adolescentes. Aunque yo sólo era un niño a ellos no les importaba. Ese día me dije que yo era un anarquista. Un par de años después estaba tocando la batería con mi primo y sus amigos y era parte de la escena underground hardcore/metal/punk de Denver. Me enorgullece decir que de aquel grupo de chicos, que para mí eran como mi familia, todos seguimos considerándonos anarquistas 20 años después. Claro que dentro del grupo siempre hubo gente entrando y saliendo, pero para nosotros, el núcleo sólido de los cinco amigos aquello no era una fase, era nuestra vida.

Me negué a ir a la escuela en octavo curso. Aunque me sigue encantando leer y aprender, es una decisión de la que nunca me he arrepentido. Para mí la escuela era como si asesinasen mi alma durante 8 horas de aburrimiento. Prefería estar con mi monopatín, patinando en propiedades privadas o rompiendo cosas. Pero aquello era el pasado, y ahora es el presente. La única cosa que para mí ha cambiado es la seguridad que da la experiencia de la vida. Ahora, con treinta y pico de años, me doy cuenta más que nunca de cómo apesta la gente y su gobierno. Sistemas de control vayas donde vayas. Cásate, ten hijos, compra una casa, trabaja para alguna empresa corrupta hasta que mueras, compra un coche, compra un coche más grande, mira la televisión, emborráchate, no pienses, solo consume. No gracias, antes me pego un tiro. Prefiero tener un novio y una novia antes que una esposa. No tendré hijos porque la mayoría de los que conozco se comportan como si fuesen personas pequeñitas borrachas. Además, las liendres se convierten en piojos…

No me compré una casa porque era imposible que el banco jamás dejase que fuese mía. He trabajado en algunos sitios de mierda pero a cambio de su explotación yo les robaba todo lo que podía. No aprendía a conducir hasta que tuve 25 años, y aun así lo hacía de manera muy poco frecuente. ¿Qué quieren? Prefiero andar. Tiré mi tele a la basura hace años porque no me gustan los rectángulos de plástico o toda esa mierda en tecnicolor intentando adoctrinarme con esa mentalidad de colmena de la humanidad de 10 vatios. No bebo porque el alcohol convierte a la gente en idiotas babosos y vomitones. Sinceramente, no sé, es natural para mí. Pienso en el coñazo de las clases o en los horribles mataderos en los que trabajé y me recuerda que las cosas no van bien. Veo a putos cristianos vendiendo sus trillados sermones mojigatos a la gente como si fuesen “buenas noticias” y me recuerda que mucha gente tiene mierda por cerebro. Veo mi país de nacimiento y me doy cuenta de que detrás de ese trapo azul, blanco y rojo que nos representa genocidio y coches usados.

Entonces me miro a los tobillos y veo las esposas, también en mis muñecas. Y miro los sitios de mierda a los que me confinan y me recuerda que los policías, los federales, los carceleros, los jueces, los diputados, los oficiales del correccional y todos los de su calaña son los agentes de la represión, los que odian la verdadera libertad, los enemigos de la justicia social. Los traidores a la tierra, los animales y a toda la vida.

¿Qué cómo puedo permanecer desafiante?

¿Cómo puedes tú seguir siendo complaciente?

Supongo que es tu naturaleza. Aunque sea una pena es así. No voy a decir que lo entiendo, o que empatizo, porque sería mentira. Soy un animal salvaje y las razas domésticas son un gasto de tiempo para mí. Es un hecho que este mundo domesticado odia lo salvaje y los libre y también es verdad que a muchas ovejas les gusta ir por ahí disfrazadas de lobos, escribiendo sus libritos sobre los males de la civilización. Tratando de motivar a otros a hacer lo que ellos son demasiado cobardes para hacer por sí mismos.

A todo el mundo le gusta hablar mucho, y posar como si fuese muy real.

Pero para muy pocos es real, así que no te emociones.

Y no creas a nadie que no puede llevar a cabo sus palabras. Conocerán a los lobos por sus dientes, no por sus aullidos. Y estoy orgulloso de eso. Todas las trampas y los juicios a los que me enfrento merecen la pena. No voy a huir de las persecuciones y la opresión contra mi persona. Si pudiese volver atrás, a ese 30 de Abril del 2011 y me diesen la posibilidad de reconsiderar el incendio por el que ahora estoy aquí sentado, no cambiaría absolutamente nada.

Se supone que la vida es para vivirla en libertad. No para que te asesinen, te arranquen la piel, la curtan y luego la vendan para perpetuar el beneficio. Se supone que la vida ha de ser defendida, no subyugada.

Esta enferma y depravada cultura de la supremacía humana no dicta lo que está bien y lo que está mal. No al menos para mí. La civilización occidental tiene las manos manchadas con ríos de sangre, yo no. Los buenos americanos cristianos y patriotas están viviendo en una de las peores y más genocidas culturas de la historia del mundo. El único crimen real de grupos como los Panteras Negras, el Movimiento Indio Americano y el Frente de Liberación Animal es desafiar la autoridad del Estado y tener el coraje de combatir al fuego con el fuego. La única fe que tengo es que esto no durará para siempre. La opresión y la locura por el poder tarde o temprano implosionará.

Contrariamente a la visión capitalista o industrializada, vivimos en un planeta finito. Solo podemos sangrar a la tierra hasta que nuestra tecnología no nos permita alimentar a más y más millones de generaciones más gordas, más vagas y más degeneradas. Mi fe es que algún día la tierra ahogará y quemará a los parásitos humanos, y espero tener la gran fortuna de ver al menos el comienzo del proceso. Yo me hundiré con el barco, pero lo haré riéndome. Y honestamente, ¿podría ser de otra manera? Recoges lo que siembras. Así que no sería una sorpresa que si construyes enormes “civilizaciones” mecanizadas sobre la sangre y los restos mortales de animales asesinados y la destrucción del mundo natural, al final coseches lo que has sembrado. No es tan difícil de entender que una auténtica sociedad equitativa nunca se construirá a base de violación, asesinato y robo a las poblaciones indígenas, o de la esclavitud y el desplazamiento a causa de la raza. Tan seguro como que 2+2 son 4, la opresión junto con el asesinato da como resultado la auto destrucción, sea mediante la revolución violenta o mediante la degradación moral.

¿Les parece que mi visión del mundo es negativa?

¿Parezco apocalíptico?

Quizá. Pero creo que sólo estoy siendo realista. Lucho por un mundo moral y pacífico. Y eso es por lo que he sacrificado la mayoría de mi tiempo, energía, y ahora mi libertad. Pero lo he hecho porque soy optimista. Si la humanidad fuese a juicio, el torrente de pruebas la llevarían a ser condenada de crueldad, subyugación y avaricia. Y por otro lado habría un montón de luchadores por la libertad actuales, cuyos encorajinados principios serían cooptados por reformistas.

Sólo ahora es cuando empiezo a comprender realmente el mensaje, sólo ahora me doy cuenta de lo intuitivos que éramos mis amigos y yo como un grupo de jóvenes punk rockers. La angustia y la pasión que teníamos es lo que crea cambios reales. La única razón para que esto se diluya es porque dejemos que se diluya. Mucha gente dice que el extremismo es inherentemente defectuoso pero ¿lo es en realidad? Se podría dar un caso muy real de extremismo en la causa de la liberación.Y son los militantes los que hacen que algunas cosas sigan siendo un objetivo cuando el resto se distrae y olvida su movimiento, su causa. Qué corto de vista es el compromiso, que pronto se olvidan de los graves errores los bienestaristas y los reformistas. Y en su tibia ideología crean movimientos olvidadizos de reparte panfletos y de activistas preocupados por no molestar a la gente. Pero esto no es un ciclo interminable que puede subir y bajar. Este es un mundo finito, como ya he dicho. Y antes o después llegaremos al final de la línea.

La avaricia y la apatía llegarán a su inevitable final.

Y ahora estoy sentado en mi celda y leo sobre dinosaurios, mitología y astronomía y sigo con la esperanza de que no sólo ha habido tiempos y lugares libres de la amenaza de los humanos, si no que, de una manera o la otra, los volverá a haber.

Liberación total, cueste lo que cueste.
  Walter Edmund Bond

aplausos!!!


Nada a cambio

Yo, la que nunca digo nada,
la que jamás pidió nada a cambio,
la que conocía el pacto no dicho
de tomar sólo lo que tú me dieras,
de no atribuirme méritos por esta complicidad
de ser extraordinariamente única,
la medida justa de sagacidad y raciocinio,
el brebaje perfecto para tu alter ego,
la contundencia de una frase,
el permiso de una sonrisa,
el poder de la mirada,
saber que no voy a tocarte,
saber que no vas a tocarme,
esta prudente distancia de
viejos extraños conocidos.
Pues no.
En mí no encontrarás reproche alguno
porque jamás te pedí promesas,
ni una cuota de cariño ni un gesto de bondad.
Somos los que somos frente a frente,
porque no deseamos ser otros,
salvo en contadas ocasiones
cuando tú me acechas y
yo te acecho.
Pero tú, mi Harry, no perteneces
a ningún lugar.
Y yo, tu Sally, prefiero la soledad.

Por eso, cuando nos cansamos
de estar juntos,
tú te vas, y yo te dejo ir,
yo me voy y ya no encuentro
la pregunta al salir.

Donde no hay juramentos, no hay reclamos.
Donde hay libertad, no hay dolor.

Cada hora vuela ojerosa y sabor a tabaco


...


CONTROL


El mundo es un escenario.
El objetivo es generar lo de siempre, miedo.
Pretenden, EL CONTROL , someter al pueblo, utilizando métodos que usted no podría siquiera imaginar en su peor pesadilla.

Sometimes you are the best when you feel the worst

Locura no es lo mismo que insensatez.Y como no puedo aún volverme loca
y refugiarme en una verdadera psicodélica
alegría de trinos de pájaros y lluvia multicolor
sigo pensando lo lejos que estás,
que no te he de tener porque a nadie perteneces
a pesar de todas las veces que quise
que volvieras a mí por aquello de dejarte libre,
de las veces que me di cuenta de que tus brazos
eran mi casa y me convencí de que eran cadenas.
Cada una de las veces que reí con vos como loca
y cómo de un suspiro terminé pensando en el final.
Soy así, qué le vas a hacer,
no me cambian tus charlas
ni tus flexibles puntos de vista
ante lo que yo miro y miro haciendo
un esfuerzo de partera a medianoche
y sigo viendo lo mismo.
No mi vida, si te enamoraste de mí
por qué me querés cambiar.
Soy esta, la que llora y ríe,
la que no encuentra una válida
razón para vivir y sin embargo
se levanta a ver dónde está la luna.
Soy el presente, no me prometas nada,
todo futuro me asusta y me hace dudar
al punto de acertar cómo y cuándo
todo concluirá.
Sí, sexto sentido y séptimo,
intuición y adivina,
todo lo que quieras para vos.
Yo soy esta, hoy el uno de copa,
mañana el siete de espadas.
No lo lamentes, ya estoy acostumbrada.
Pero quién se acostumbra verdaderamente al desamor.
Don´t fall in love with a dreamer,
but dreaming was the realest part.
Me encanta tu locura que nunca veo venir.
Y a vos te encantaba que yo terminara
diciendo cosas realmente inteligentes
que se iban a esfumar a los dos
segundos en esa atmósfera donde
vos y yo nos descubríamos
en el gesto de asombro de
encontrarnos juntos y tan solo
haber coincidido por destino o por azar
quién sabe qué habiendo tantas alternativas.
Vos y yo juntos, cosa de lo más extraña.
Tanto esfuerzo para parecer normal
y nos venimos a enamorar.
Paradoja o ironía, vos estás cuando
te necesito; y no tenés que estar y
sabés que no te lo pido. Pero a vos
te gusta estar porque tu corazón de
buen pibe puede más y porque
no hay mina de barrio
que comprenda más
que la vida siempre se repite
pero en la manga esconde un as.
Mi amor, te amo pero te voy a extrañar.
Mi amor, todo va tan rápido
que tus reclamos creo escuchar.
Mi amor, te vas, i´m kicking you out,
pero vos te vas.
Porque cuando estoy con vos
suelo extrañar mi lámpara prendida
in the middle of the night.
Debo admitir que siempre me gustaron
más las preguntas que las respuestas
y que toda metáfora me parecía
un trampolín para llegar a lo más profundo
que el impulso me permitiera de esta piscina
oceánica de la vida.
A veces quiero pedirte perdón
y dejarte en el pasado,
pero la lista de razones es obsoleta
y reincido a pensarte de nuevo.
Adiós era la palabra que salía
de mi boca sin pasión y sin furia.
Nunca lo entendiste.
En el fondo pensás que tengo
un gran problema sin decir.
Te lo concedo. Como te
concedo que creo que me
amabas, aunque para mí
sería más sencillo y tremendamente
menos enloquecedor
convencerme de que no era cierto.
Ya no importa esta lucha a capa y
espada, importa que quiero
dejar los cuchillos sembrados
en la arena.
No importa si el rastro de sangre
es mío, el sol lo quemará
y lo hará cenizas más tarde.
Con el viento caliente
borrará mis huellas
antes de que mi silueta se
halla alejado lo suficiente
de esta plaza mayor donde
sólo ha de quedar como
habitante el espectro de
una mujer solitaria
que juega a derribar demonios
con lengua de plata.
Anonima


ELEGÍA MODERNA DEL MOTIVO CURSI

La poesía del cubano Nicolás Guillén (1902-1989), de hondas raíces populares, gira en torno al tema de la negritud y, más adelante, al de los problemas sociales del continente americano.
ELEGÍA MODERNA DEL MOTIVO CURSI

No sé lo que tú piensas, hermano, pero creo
que hay que educar la Musa desde pequeña en una
fobia sincera contra las cosas de la Luna,
satélite cornudo, desprestigiado y feo.

Edúcala en los parques, respirando aire libre,
mojándose en los ríos y secándose al sol;
que sude, que boxee, que se exalte, que vibre,
que apueste en las carreras y que juegue hand ball.

Tú dirás que el consejo es pura «pose», ¿no es eso?
Pues no, señor, hermano. Lo que ocurre es que aspiro
a eliminar el tipo de la mujer-suspiro,
que está dentro del mundo como un pájaro preso.

Por lo pronto, mi musa ya está hecha a mi modo.
Fuma. Baila. Se ríe. Sabe algo de derecho,
es múltiple en la triste comunidad del lecho
y dulce cuando grito, blasfemo o me incomodo.

Por otra parte, cierro mi jardín de tal suerte
que no hay allí manera de extasiarse en la Luna.
(Por la noche, el teatro, el cabaret, o alguna
recepción…) Y así vivo considerado y fuerte.
Poemas de transición, 1927-1931.

Yo vivo y muero por usted.

Aunque las palabras nunca serán capaces de expresar mi pesar para poder vivir, tendrán la posibilidad de hacerle saber cuánto quema el alma en la carne... que siento como cavan en mi mente, cuando hablan de mis días y me detengo buscando los contornos del rostro en la inmensidad del vacío y escuchando su voz al ritmo de la respiración... y cuando todo es silencio… Yo vivo y muero por usted... Paseo sola, cada centímetro de mi piel para diluir el tiempo donde no hay...
Dama Aguilar 

abierto-sin-encubrimiento.


Sal con una chica que no lee

Sal con una chica que no lee (Charles Warnke) / Sal con una chica que lee (Rosemarie Urquico) Sal con una chica que no lee

3 de septiembre de 2012 a la(s) 22:42
                                 



Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste. Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Cautívala con trivialidades poco sentimentales; usa las típicas frases de conquista y ríe para tus adentros. Sácala a la calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la tenue luz de un farol de la calle los ilumine, así como has visto que ocurre en las películas. Haz un comentario sobre el poco significado que todo eso tiene. Llévatela a tu apartamento y despáchala luego de hacerle el amor. Tíratela.

Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Descubre intereses y gustos comunes como el sushi o la música country, y construye un muro impenetrable alrededor de ellos. Haz del espacio común un espacio sagrado y regresa a él cada vez que el aire se torne pesado o las veladas parezcan demasiado largas. Háblale de cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta. Proponle que se mude a vivir contigo y déjala que decore. Peléale por cosas insignificantes como que la maldita cortina de la ducha debe permanecer cerrada para que no se llene de ese maldito moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Comienza a darte cuenta.

Concluye que probablemente deberían casarse porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un restaurante que se salga de tu presupuesto en el piso cuarenta y cinco de un edificio y asegúrate de que tenga una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que le traiga la copa de champaña con el modesto anillo adentro. Apenas se dé cuenta, proponle matrimonio con todo el entusiasmo y la sinceridad de los que puedas hacer acopio. No te preocupes si sientes que tu corazón está a punto de atravesarte el pecho, y si no sientes nada, tampoco le des mucha importancia. Si hay aplausos, deja que terminen. Si llora, sonríe como si nunca hubieras estado tan feliz, y si no lo hace, igual sonríe.

Deja que pasen los años sin que te des cuenta. Construye una carrera en vez de conseguir un trabajo. Compra una casa y ten dos hermosos hijos. Trata de criarlos bien. Falla a menudo. Cae en una aburrida indiferencia y luego en una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece. Sorpréndete por tu falta de logros. En ocasiones siéntete satisfecho pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las caminatas, ten la sensación de que nunca vas regresar, o de que el viento puede llevarte consigo. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de haberte dado cuenta de que la chica que no lee jamás hizo vibrar tu corazón con una pasión que tuviera significado; que nadie va a contar la historia de sus vidas, y que ella también morirá arrepentida porque nada provino nunca de su capacidad de amar.

Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una alcanzable necesidad, en vez de algo maravilloso pero extraño a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede identificar lo espacioso y desalmado de la retórica de quien no puede amarla, y la inarticulación causada por el desespero del que la ama en demasía. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi sofística vacía un truco barato.

Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura llegan en intervalos esporádicos pero predecibles y que la vida no es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de decepción. Una chica que ha leído sobre las reglas de la sintaxis conoce las pausas irregulares –la vacilación en la respiración– que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo amargo cinismo countinuará, sin razón y sin propósito, después de que ella haya empacado sus maletas y pronunciado un inseguro adiós. Tiene claro que en su vida no seré más que unos puntos suspensivos y no una etapa, y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le permite reconocer el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.

Sal con una chica que no lee porque la que sí lo hace sabe de la importancia de la trama y puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel. Será paciente en caso de que haya pausas o intermedios, e intentará acelerar el desenlace. Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues se ha despedido ya de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza.

No salgas con una chica que lee porque ellas han aprendido a contar historias. Tú con la Joyce, con la Nabokov, con la Woolf; tú en una biblioteca, o parado en la estación del metro, tal vez sentado en la mesa de la esquina de un café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú, el que me ha hecho la vida tan difícil. La lectora se ha convertido en una espectadora más de su vida y la ha llenado de significado. Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los personajes secundarios son coloridos y el estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde, con alguien mejor que yo y no aceptarás la vida que te describí al comienzo de este escrito. No te resignarás a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser narrada. Por eso, largo de aquí, chica que lee; coge el siguiente tren que te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.


Sal con una chica que lee (Rosemarie Urquico)

Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.

Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.

Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.

Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.

Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace.

Por lo menos tiene que intentarlo.

Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.

Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.

¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la sagaCrepúsculo.

Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.

Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.

Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.

Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.

O mejor aún, a una que escriba.

Es mi turno...